A estudiar también se aprende

técnicas de estudio

Son muchos los estudiantes que se preguntan cómo estudiar y recordar mejor todos los datos… ¿Existen estrategias o técnicas de estudio que ayudan a optimizar el rendimiento académico? La respuesta es un sí rotundo.

Está comprobado que memorizar textos enteros de arriba abajo, como se hacía tradicionalmente, no es efectivo. Afortunadamente en la actualidad tenemos otro tipo de técnicas mucho más dinámicas y entretenidas que nos ofrecen mejores resultados optimizando el rendimiento y capacidad de aprendizaje. Las opciones son muy variadas: desde dibujar asociando dibujos a conceptos, realizar fichas para absorber datos completos hasta crear un calendario de estudio… Pero quizá la técnica más conocida, simple y efectiva consiste en destacar con un rotulador o bien un lápiz, la parte del temario más importante.

El método de subrayado para estudiar textos impresos es ideal para apoyar la fase de lectura analítica, recordar el contenido del tema y nos sirve de base para realizar la síntesis del texto en cuestión. Se aconseja realizarlo tras una primera lectura y comprensión general del párrafo. Antes de elegir qué palabras resaltamos hay que tener claro qué tipo de subrayado vamos a realizar. Estos son algunos de los diferentes tipos:

- Pensamiento completo
Se basa en subrayar todas las palabras que constituyan un apoyo importante a la idea principal del párrafo, tantas como uno considere necesario y evita marcar aquellos que no aportan al concepto central. Es sencillo de ejecutar, aunque al resaltar una mayor cantidad de términos, implica más esfuerzo a la hora de revisarlo posteriormente.

- Pensamiento incompleto
En este caso se marcan las partes de los enunciados que contienen una idea principal o un detalle de apoyo irremplazable, tratando de resaltar solo el sector que transmite el concepto central de manera precisa. Los sectores marcados nos indican que hay conceptos o ideas claves que debemos comprender y ser capaces de desarrollar, por lo tanto, dependerá de la capacidad para recordar el resto del texto, aquello que no se eligió como trascendental.

- Subrayado tipo telegrama
Esta técnica exige concentrarse en la esencia de cada enunciado, subrayando solo una idea fundamental y el apoyo imprescindible. El método evita las redundancias o palabras que pueden ser obviadas porque no alteran los significados medulares, como un artículo o una preposición. De este modo, los términos subrayados configurarán una especie de telegrama que abrevie lo importante.

- Señalización personalizada
Se distinguirán las ideas principales y los detalles de apoyo aplicando símbolos como asteriscos, líneas, doble subrayado, colores o el elemento que cada cual considere más práctico. Por ejemplo, un doble subrayado podría referenciar una idea principal y un asterisco, su explicación.

Independientemente de la técnica de subrayado que uno elija es fundamental leer el párrafo entero antes de marcar lo que se considere relevante y hacer uso de distintos colores para obtener una lectura más organizada.